
Ser Adoradores
Una identidad establecida
Un adorador no es quien tiene simplemente talento, para tocar un instrumento, para danzar, para predicar, etc. Un adorador es alguien que primeramente reconoce su necesidad de cristo y que contiene un deseo ferviente por conocerlo, entendiendo que todo lo que hace, lo realiza con un fin, y es agradar al señor. No confundamos el concepto de adorador con música, danza u otras talentos. El adorador es quien se rinde, es quien se apasiona, es quien obedece e intima con el padre. Ese es el verdadero adorador, lo demás es la expresión por la cual queremos manifestar esa adoración a él por lo que él es, por lo que hace y por lo que hará.
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Jesús está llamando a los verdaderos adoradores, a que seamos verdaderos adoradores para él, con nuestra forma de ser, pensar y actuar, que todo lo que hagamos sea una expresión de adoración a su persona, hombres y mujeres apasionados por su presencia, que revolucionen el mundo llevando palabra de salvación a las naciones, a las ciudades, a las calles, hospitales, centros de reunión y a los hogares. Ser adoradores es el llamado al cual Dios nos demanda, ser verdaderos seguidores, todos unidos como hijos siendo verdaderos amantes de su persona, no solamente ser buenos artistas, si no ser genuinos en adoración ya que la genuinidad del corazón, el hambre y la sed por su persona es lo que realmente nos acercará al padre y a experimentar su gloria con un mayor peso.
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"Que esta generación se llene de adoradores, donde su mayor plataforma sea la intimidad y comunión con el padre." Que este sea nuestro clamor. Sea la tierra llena de tu gloria, por causa de aquellos que aman tu rostro y te buscan en lo secreto.


